|
A raíz de un informe filtrado por la Ryder Scott, la empresa contratada el año 2009 por el gobierno del MAS para certificar las reservas, Bolivia pasó de tener reservas probadas de 28,7 el año 2005 a 8,86 TCF’s el año 2010.
Pese a la gravedad del tema, el presidente interino de Yacimientos Petro líferos Fiscales Bolivianos (YPFB), Carlos Villegas, no desmintió inicialmente estas cifras; luego señaló: “Nos han hecho vivir una ficción”, confirmando que conocía el resultado de los estudios de las reservas de gas de 8,86 TCF y los resultados de la DeGolyer del año 2006 que la establecieron en 12.8 TCFs.
Más allá de la indiferencia y de la falta de profundidad de Villegas para analizar las consecuencias negativas para el país de la aritmética petrolera, estas reservas probadas son insuficientes para abastecer los actuales contratos de exportación, iniciar procesos de industrialización y ampliar el consumo en el mercado interno. Se estima que esta cifra no alcanzará más que para ocho años de consumo tanto en el mercado interno como externo al actual ritmo de explotación.
Lo grave del asunto es que sin tener las reservas certificadas suficientes, el gobierno de Evo Morales, con total ausencia de planificación del uso del gas para el desarrollo de Bolivia, amplió el año 2007 y ratificó el 2010, la venta de gas como materia prima para el desarrollo de la Argentina y Chile. |